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..................................................................................................................... PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL REALISMO ESPAÑOL por Lloyd Nick, Director del Museo de la Universidad Oglethorpe.
Esta exposición de realistas españoles contemporáneos puede que sorprenda al ojo de nuestro siglo irritado por el arte abstracto y extravagante. Sin embargo, la perspectiva histórica demuestra que estos artistas emergen de la verdadera tradición española del arte. Los artistas españoles han mostrado una notable habilidad para imprimir realismo y vitalidad a los temas religiosos. En ningún otro lugar se les han dado tales formas terrenales como en España. Los pintores crearon representaciones llenas de vida del rostro humano en épocas tan tempranas como el siglo XII. Los rasgos de sus imágenes religiosas provenían, a veces, de la vida que los rodeaba. En la época del Greco floreció la Contra-Reforma bajo la lnquisición. En aquél tiempo el fervor de los católicos españoles era casi extático. En el cuadro El Entierro del Conde Orgaz , la descripción del Greco sobre la muerte del conde es como la de un milagro. El Greco combinó el misticismo con el retrato; no sólo se pintó a sí mismo y a su hijo como testigos del funeral de Orgaz sino que también incluyó retratos de la gente de la calle de su Toledo adoptivo en otros de sus cuadros religiosos. El sigo XVI fue la época de oro de la cultura española. Junto con Cervantes, Lope de Vega y Calderón, un genuino realismo español surgió con la pintura de Rivera, Zurbarán y Velázquez en el siglo XVII. Estos fueron artistas tesoneros que se destacaron por su observación fiel y exacta y su capacidad para traducirlas a la pintura. Zurbarán, el Caravaggio español, fue el primer maestro del bodegón. En su representación de los utensilios de la vida cotidiana se muestra sencillez y poesía. Estos objetos relucen con misticismo callado. Pintó con el cuidado meticuloso típico del arte holandés el cual influyó sobre su trabajo. Velázquez, el pináculo de la pintura barroca del siglo XVII, desarrolló el retrato objetivo sin trazas de adulación ni idealismo. Esta tradición fue continuada por Goya quien, como Velázquez, también interpretó con veracidad la apariencia de la familia real. Extrañamente, ninguno de estos artistas tuvo la bendición de un modelo bello o atractivo; tanto los Habsburgos como los Borbones eran indiscutiblemente considerados poco agraciados en su apariencia física. El realismo pictórico de Velázquez describe la verdad del momento con tanta precisión como una instántanea. Los miembros de la familia real posaban como los rígidos clientes de los primeros fotógrafos de dos siglos después. Sin embargo el interés real de Velázquez era el de pintar el hombre ordinario, el campesino. Sus esfuerzos por lograr una descripción de intenso realismo del mundo cotidiano que lo rodeaba fueron de muy alto nivel. Otro tema importante en la pintura española figurativa fue el del desnudo femenino secular. Comienza con Velázquez como un siglo y medio antes que la Maja Desnuda de Goya. El desnudo, hasta la época de Velázquez, quedaba relegado sólo para la descripción de las almas de los muertos en los cuadros religiosos. Al rechazar esta limitación prescrita y aceptar la influencia de los sumamente sensuales y seculares venecianos, Velázquez creó una diosa del amor que más bien parece una reencarnación de la antigüedad y no de las almas anónimas y pecadoras de la cristiandad. Sus Venus ilustran esto de forma apropiada. El realismo de la España contemporánea en esta exposicion es continuador del elevado nivel de maestría y los temas tradicionales de la España antigua. Es sincero en su falta de superficialidad y artilugio de siglo XX. Como sus conocidos predecesores, los artistas representados tienen un fuerte fundamento en el dibujo, especialmente el dibujo de la figura. Dos de ellos, Valls y Torrens comenzaron su entrenamiento educacional no en el arte, sino en la medicina comprendiendo así el potencial físico, la estructura y las limitaciones del cuerpo humano. Valls no utiliza modelo para sus creaciones alquímicas, mientras que Torrens emplea la técnica moderna del hiper-realismo, el aerógrafo. Como El Greco, lsoe introduce la sensibilidad de otra cultura y su estética innata; el resultado es poderosas imágenes analíticamente concebidas. Roa transforma la cotidianeidad que lo rodea en la mágica, pero terrenal tradición de Zurbarán y Velázquez. La realidad para los maestros españoles ha mostrado siempre las sombras de la vida. A diferencia del mundo del celuloide de Hollywood, nunca hay un final totalmente feliz, porque ellos estudian y viven la vida con intensidad espiritual y dedicación a la verdad. Su trabajo artístico pulsa lleno de vida en su pleno espectro- es rico en color y textura, palpable a los sentidos y altamente energetizante. Según estudiamos las pinturas y dibujos en esta exposición Cuatro de Madrid: Realismo Español Contemporáneo , vemos un díbujo superior y la participación apasionada en el alma española. Puede que también seamos testigos del principio de un Renacimiento, la próxima Edad de Oro española.
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` todas las obras tienen el copyright
de Bernardo Torrens
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